A vueltas con los malos humos
La ministra de Sanidad explicó ayer que si en el plazo de un año no hay más bares pequeños libres de humos, la ley se endurecerá.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=229514
Bien, pero que muy bien, por ese hipotético endurecimiento de la ley, si es que finalmente llega a producirse, pero mal, pero que muy mal, por esa dilación en el tiempo. ¿Un año? ¿Para qué? Pecan de ingenuidad la ministra y sus colaboradores si creen que la simple amenaza de una norma más restrictiva va a provocar ningún cambio. Ningún bar (absolutamente ninguno) va a cambiar su cartelito de "Permitido fumar" mientras la Administración no les obligue a ello. Gran parte de la culpa la tenemos el mayoritario colectivo de no fumadores. Al fumador le importa un carajo su salud. Pero al no fumador tampoco parece importarle mucho, a tenor de lo poco que reivindica su derecho a ella. Su derecho a no fumar. Su derecho a no enfermar por la irresponsabilidad y falta de educación de los mal acostumbrados fumadores. ´
El cartelito de marras "Permitido fumar" que adorna desde el 1 de enero el escaparate de los bares parece una incitación al fumeteo. Antes todavía podías mirar mal al que metía su columnita de humo por los orificios nasales (¿por qué siempre nos viene todo el humo a los no fumadores? inhalamos más parte del humo que el portador del cigarrillo, y además sin filtro). Ahora, con la nueva ley en la mano, a ver quién es el guapo que le afea la conducta a nadie. "Si no quiere verse forzado a compartir mi cigarrillo, ahí tiene usted la puerta", podrán decirte sin pestañear, incluso soplándote el humo a la cara.
Y es que, insisto, los no fumadores somos tontos. Hace unos días una camarera de una cafetería de más de cien metros, me comentaba que todos los clientes se amontonan en la zona habilitada para fumadores. El resto del bar (zona mucho más amplia) está prácticamente vacío. "Si por ejemplo entran 3 personas al bar, siempre hay una que fuma, y para que pueda fumar se ponen todos en este lado" me relataba. Es decir, que el derecho a suicidarse lentamente de una persona prevalece sobre el derecho del resto a preservar su salud. Todos para un cigarrillo, y un cigarrillo para todos. Qué mal acostumbrados que estamos todos.
Por cierto, ¿en España no hay camareros que no fumen? Todavía no he oído a ninguno protestar por ser los únicos trabajadores con los que se está incumpliendo la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que obliga a velar por la salud de los empleados. Y la Administración lejos de imponer medidas que obliguen a dicha prevención, parece que en el caso de los camareros ha dado facilidades para la impunidad de los empresarios. Tampoco conozco ningún caso de denuncia en este sentido (ignoro si las habido) pero presumo que de haberla prosperaría a favor del demandante (o al menos debería hacerlo).
Para colmo, en los bares se fuma más que antes. Es palpable y evidente. También en la calle. Ayer iba a andando por el Paseo Independencia a las dos de la tarde y era curioso observar la cantidad de personas que caminaban a toda velocidad cigarrillo en boca. Las marquesinas de autobuses y la zonas aledañas estaban llenas de colillas (además de maleducados y desconsiderados, guarros). Y un detalle inusual: muchas de las colillas están practicamente enteras, señal inequívoca de cigarrillos fumados con ansiedad y urgencia (para que luego digan que no están enfermos).
Ya que estamos con las marquesinas de autobuses: la legislación vigente no señala nada al respecto pero a todos nos ha pasado (y ahora todavía ocurre con más frecuencia) que ha llegado a la parada un señor (o señora) después que nosotros, con un cigarrillo encendido, y se lo termina (o se lo fuma entero si todavía no lo había encendido) tan tranquilamente mientras todo el humo nos viene directamente a nosotros (por la regla ya mencionada de que los no fumadores somos un imán para el humo: vamos a atraerlo siempre aunque nos cambiemos de sitio, hagan la prueba y ya me contarán).
Terminaré mi arenga de hoy con un ruego a los fumadores: hagan el favor de no fumar en los baños, que no tienen ustedes quince años (aunque extiendo esta petición también a los quinceañeros). Digo esto, porque ayer, al entrar en el baño del Macdonalds (a mí, a diferencia del gran Manuel Vilas, no me parece el mejor restaurante; preferiría cenar, pongamos en La Ontina, pero se trata de una cuestión no de preferencias sino más bien de posibilidades -económicas, evidentemente-), pude percatarme que ni el ambiente ni el olor correspondía al espacio libre de humos que se supone que es. Los presuntos delincuentes (¿no lo son quiénes quebrantan las leyes?)habían huido ya, pero aquí queda denunciado el hecho. Supongo que tendremos toda la legitimidad del mundo quienes nos veamos instados en un caso así a dirigir el chorro del grifo hacia sus caras, en un acto de legítima defensa propia.
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Autor: Luis
Fecha: 06/02/2006 11:06.
Autor: Óscar
tienes razón en cuanto a lo que comentas del McDonalds. Conozco a gente que trabaja allí y algo me han contado. Sé que tienen auténticos contratos basura. Pero no creas que estas condiciones son exclusivas de esta cadena concreta.
No suelo frecuentar el MacDonalds, lo hago muy ocasionalmente.
Luis, ¿te has preguntado por las condiciones laborales de las personas -posiblemente niños asiáticos- que han confeccionado la ropa que llevas puesta ahora mismo? ¿O de las personas que han fabricado el teclado con el que escribiste tu comentario?
No seré yo quien defienda a Macdonalds ni a ninguna otra multinacional, pero al menos en este ámbito concreto -el del tabaco- ha hecho una apuesta por la salud que otros no han hecho, pudiendo haberla hecho.
Un saludo Luis, y gracias por tu visita (espero que no sea la última).
Fecha: 06/02/2006 17:36.
