Botellón, cierzo, PP y Crash
Hace unas semanas Huesca estuvo un poco revuelta y alborotada a cuenta de unos cuantos gamberros. Este fin de semana le ha tocado a Zaragoza. Supongo que los autores de los destrozos de la madrugada del sábado sabían que la ciudad iba a estar especialmente vigilada, incluso con el concurso de antidisturbios venidos ex profeso desde Madrid. Les da igual. Yo creo que aún se debían sentir más realizados, más gallitos. Se ha perdido el respeto a los agentes de la autoridad. A las 6,35 de la madrugada, mientras pasaba con el coche por el Paseo Echegaray a la altura de San Vicente de Paúl (salía de trabajar e iba en dirección al puente de Santiago) vi a un joven intentando zafarse de una pareja de policías (creo que locales, no estoy seguro). El sujeto se revolvía como una culebra, y los agentes tuvieron que emplearse a fondo. Y digo yo, si el hombre no había hecho nada, supongo que le interesaría aclararlo en lugar de intentar huir, ¿no? Al margen del evidente desacato a la autoridad, claro.
No es raro que en Zaragoza haya viento, pero sí que haya que desalojar el Parque Tío Jorge en plena cincomarzada por el cierzo. Y ya es casualidad que entre 20.000 asistentes justo le vaya a caer una rama a la comitiva municipal encabezada por el alcalde Belloch, que no gana para sustos. El concejal socialista Antonio Becerril, además del susto, se llevó varios puntos de sutura en la cabeza. Y algunos vecinos salieron peor parados, entre ellos una joven ecuatoriana que al parecer se encuentra bastante grave.
Jóvenes envalentonados que no saben divertirse, y que no entienden qué es eso del civismo ("¿qué dices, co?").
Clima envalentonado.
Populares envalentonados también: han celebrado este fin de semana una convención, donde han empezado enviando un mensaje de moderación y centrismo para, a renglón seguido, volver a lo de siempre. En una viñeta que publicaba Cano este fin de semana en Heraldo se resume muy bien el asunto: "¿El centro, por favor?" "Al fondo, a la derecha". Aznar con su fantasiosa visión de su gestión y tratando de hacernos creer que no negoció con ETA, a la que llegó a llamar en su día Moviento Nacional Vasco de Liberación. Zaplana, diciendo que los datos de la gestión que hicieron cuando gobernaron ahí están (pero no especificó cuáles eran esos datos, supongo que no se referiría a lo que ocurrió con el precio de la vivienda durante los ocho años de su mandato), que su política no era una política de pasado, sino de éxito. Espero que no de tanto éxito como para volver al poder.
Como no todo iban a ser penas, botellones, viento y convenciones, terminando ya el fin de semana saltó la sorpresa en la gala de los Oscar: Crash se hizo con el premio a mejor película.
