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06/02/2006
Dragó a favor de prohibir el tabaco
Esta mañana he leído la entrevista a Fernando Sánchez Dragó publicada en la contraportada de Heraldo. Dragó dice que la única droga que prohibiría sería el tabaco, porque es la única que perjudica al que no está enganchado. Argumento que me ha hecho recordar un divertido apunte que hacía el escritor Francisco Javier Aguirre en su libro "A ras del cielo". Aguirre decía que fumar delante de un no fumador era como obligar a un abstemio a darle un trago a mi petaca (con la bebida alcohólica que sea) cada vez que yo lo haga.
No estoy a favor de una prohibición total del tabaco (aunque para ser sincero, no me importaría tal prohibición, y de hecho no me afectaría en absoluto. Mejor dicho, no me afectaría negativamente. Sí me afectaría, y mucho, de forma positiva). Sí estoy a favor de que se adopten cuantas medidas sean necesarias por parte de la Administración (tanto legislativas como de cualquier índole) para que la figura del "fumador pasivo" pase a la historia.
Para quien quiera curiosear los argumentos de Sánchez Dragó respecto al tabaco, ahí va el enlace a su blog:
http://www.sanchezdrago.com/blog/
Y ahí va otro que me parece realmente interesante y completo para quien quiera documentarse sobre la batalla contra los malos humos:
03/02/2006
A vueltas con los malos humos
La ministra de Sanidad explicó ayer que si en el plazo de un año no hay más bares pequeños libres de humos, la ley se endurecerá.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=229514
Bien, pero que muy bien, por ese hipotético endurecimiento de la ley, si es que finalmente llega a producirse, pero mal, pero que muy mal, por esa dilación en el tiempo. ¿Un año? ¿Para qué? Pecan de ingenuidad la ministra y sus colaboradores si creen que la simple amenaza de una norma más restrictiva va a provocar ningún cambio. Ningún bar (absolutamente ninguno) va a cambiar su cartelito de "Permitido fumar" mientras la Administración no les obligue a ello. Gran parte de la culpa la tenemos el mayoritario colectivo de no fumadores. Al fumador le importa un carajo su salud. Pero al no fumador tampoco parece importarle mucho, a tenor de lo poco que reivindica su derecho a ella. Su derecho a no fumar. Su derecho a no enfermar por la irresponsabilidad y falta de educación de los mal acostumbrados fumadores. ´
El cartelito de marras "Permitido fumar" que adorna desde el 1 de enero el escaparate de los bares parece una incitación al fumeteo. Antes todavía podías mirar mal al que metía su columnita de humo por los orificios nasales (¿por qué siempre nos viene todo el humo a los no fumadores? inhalamos más parte del humo que el portador del cigarrillo, y además sin filtro). Ahora, con la nueva ley en la mano, a ver quién es el guapo que le afea la conducta a nadie. "Si no quiere verse forzado a compartir mi cigarrillo, ahí tiene usted la puerta", podrán decirte sin pestañear, incluso soplándote el humo a la cara.
Y es que, insisto, los no fumadores somos tontos. Hace unos días una camarera de una cafetería de más de cien metros, me comentaba que todos los clientes se amontonan en la zona habilitada para fumadores. El resto del bar (zona mucho más amplia) está prácticamente vacío. "Si por ejemplo entran 3 personas al bar, siempre hay una que fuma, y para que pueda fumar se ponen todos en este lado" me relataba. Es decir, que el derecho a suicidarse lentamente de una persona prevalece sobre el derecho del resto a preservar su salud. Todos para un cigarrillo, y un cigarrillo para todos. Qué mal acostumbrados que estamos todos.
Por cierto, ¿en España no hay camareros que no fumen? Todavía no he oído a ninguno protestar por ser los únicos trabajadores con los que se está incumpliendo la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que obliga a velar por la salud de los empleados. Y la Administración lejos de imponer medidas que obliguen a dicha prevención, parece que en el caso de los camareros ha dado facilidades para la impunidad de los empresarios. Tampoco conozco ningún caso de denuncia en este sentido (ignoro si las habido) pero presumo que de haberla prosperaría a favor del demandante (o al menos debería hacerlo).
Para colmo, en los bares se fuma más que antes. Es palpable y evidente. También en la calle. Ayer iba a andando por el Paseo Independencia a las dos de la tarde y era curioso observar la cantidad de personas que caminaban a toda velocidad cigarrillo en boca. Las marquesinas de autobuses y la zonas aledañas estaban llenas de colillas (además de maleducados y desconsiderados, guarros). Y un detalle inusual: muchas de las colillas están practicamente enteras, señal inequívoca de cigarrillos fumados con ansiedad y urgencia (para que luego digan que no están enfermos).
Ya que estamos con las marquesinas de autobuses: la legislación vigente no señala nada al respecto pero a todos nos ha pasado (y ahora todavía ocurre con más frecuencia) que ha llegado a la parada un señor (o señora) después que nosotros, con un cigarrillo encendido, y se lo termina (o se lo fuma entero si todavía no lo había encendido) tan tranquilamente mientras todo el humo nos viene directamente a nosotros (por la regla ya mencionada de que los no fumadores somos un imán para el humo: vamos a atraerlo siempre aunque nos cambiemos de sitio, hagan la prueba y ya me contarán).
Terminaré mi arenga de hoy con un ruego a los fumadores: hagan el favor de no fumar en los baños, que no tienen ustedes quince años (aunque extiendo esta petición también a los quinceañeros). Digo esto, porque ayer, al entrar en el baño del Macdonalds (a mí, a diferencia del gran Manuel Vilas, no me parece el mejor restaurante; preferiría cenar, pongamos en La Ontina, pero se trata de una cuestión no de preferencias sino más bien de posibilidades -económicas, evidentemente-), pude percatarme que ni el ambiente ni el olor correspondía al espacio libre de humos que se supone que es. Los presuntos delincuentes (¿no lo son quiénes quebrantan las leyes?)habían huido ya, pero aquí queda denunciado el hecho. Supongo que tendremos toda la legitimidad del mundo quienes nos veamos instados en un caso así a dirigir el chorro del grifo hacia sus caras, en un acto de legítima defensa propia.
26/01/2006
Cajetillas de Tabaco a 12 Euros !YA!

Supondría una buena terapia de choque para el que no se lo pueda permitir. Y para el que pueda, pues oye, ya que a las clases más pudientes cada vez les rebajan más los impuestos directos, al menos que paguen los indirectos.
Ya que no les importa que su cigarrillo afecte a la salud de los demás (!pero si fuman delante de sus propios hijos pequeños!) quizá sí les importe que les afecte al bolsillo.
Así que lo dicho: a 12 euros la cajetilla. O mejor aún, 12 euros de impuestos por cajetilla.
Los no fumadores hemos sido hasta ahora unos auténticos panolis. Ya va siendo hora de que defendamos nuestro derecho a no fumar. No tienen por qué obligarnos a hacerlo. La legislación tiene que endurecerse aún más. En Italia no ha pasado nada por prohibir fumar en todos los bares. La gente se sale a la calle. En España la Ley Antitabaco nos ha sacado a la calle a los no fumadores, porque en prácticamente todos los bares de menos de 100 metros cuadrados en la puerta se puede leer que se permite fumar.
25/01/2006
El fin del Estado de Sitio
Gracias a la Ley Antitabaco (muy flojica, maño, muy flojica) los no fumadores hemos dejado de estar en un Estado de Sitio impuesto por los fumadores.
José Luis Corral, con su clarividencia habitual, ya apuntó en su columna en El Periódico que no hubiese sido necesario legislar nada si los fumadores tuviesen un mínimo de educación y responsabilidad. Ante la carencia de tales actitudes, la Administración ha tenido que tomar cartas en el asunto (aunque tarde y no con la determinación debida). Hasta diciembre del 2.005 el fumador echaba humo donde le placía sin importar las molestias (o peor aún, gravísimas enfermedades) que pudiese ocasionar en torno suyo. He conocido a muy pocos fumadores respetuosos con los que no queremos fumar (eso de decir "si te molesta lo apago" me parece insuficiente, se debería preguntar primero, y no a la inversa).
En este país se ha sido demasiado permisivo con el fumador. Ya era hora de que las tornas cambiaran, y de que la sociedad tomara conciencia. A esos señores de una asociación infame que recoge firmas por la tolerancia, les digo desde ya, que me declaro totalmente intolerante con sus malos humos. Que se los traguen todos ellos. Es decir, que no fumen en mi presencia. Se acabó la tolerancia y la cortesía. Que no nos pidan más que nos tenemos que morir cortésmente. "De algo hay que morir". De acuerdo. Pero que la modadalidad de mi muerte la decida mi destino, no tu irresponsabilidad/cigarrillo.
Los fumadores están que trinan. Pues que trinen: no tienen una pizca de razón. La nueva ley no les prohíbe fumar. Les prohíbe obligar a fumar a quién no quiere hacerlo. A mí (como supongo a todos los no fumadores) me han obligado a fumar en mi propio puesto de trabajo, en los lugares de ocio, en el autobus, en la facultad... Ya era hora de que alguien pusiese coto (aunque haya sido de una manera tan tibia en el caso de los bares y restaurantes).
Cada año mueren en España 10.000 no fumadores cuya causa de defunción ha sido una enfermedad provocada por la exposición al humo del tabaco.
En los cementerios hay muchos muertos por los cigarrillos que nunca encendieron y nunca se llevaron a los labios, pero cuyo humo sí se vieron obligados a inhalar. Ojalá la nueva ley sirva para disminuir drásticamente esas escándalosas cifras.
